sábado, febrero 12, 2011

Una sombra impostergable

Nuestro pobre individualismo

Las ilusiones del patriotismo no tienen término. En el primer siglo de nuestra era, Plutarco se burló de quienes declaran que la luna de Atenas es mejor que la luna de Corinto; Milton, en el XVII notó que Dios tenía la costumbre de revelarse primero a Sus ingleses; Fichte, a principios del XIX, declaró que tener carácter y ser alemán es, evidentemente lo mismo. Aquí, los nacionalistas pululan; los mueve, según ellos, el atendible o inocente propósito de fomentar los mejores rasgos de los argentinos. Ignoran, sin embargo, a los argentinos; en la polémica, prefieren definirlos en función de algún hecho externo; de los conquistadores españoles (digamos) o de una imaginaria tradición católica o del “imperialismo sajón”.

El argentino, a diferencia de los americanos del Norte y de casi todos los europeos, no se identifica con el Estado. Ello puede atribuirse a la circunstancia de que, en este país, los gobiernos sueles ser pésimos o al hecho general de que el Estado es una inconcebible abstracción; (1) lo cierto es que el argentino es un individuo, no un ciudadano. Aforismos como el de Hegel “El Estado es la realidad de la idea moral” le parecen bromas siniestras. Los films elaborados en Hollywood repetidamente proponen a la admiración el caso de un hombre (generalmente, un periodista) que busca la amistad de un criminal para entregarlo después a la policía; el argentino, para quien la amistad es una pasión y la policía una mafia, siente que ese “héroe” es un incomprensible canalla. Siente con don Quijote que “allá se lo haya cada uno con su pecado” y que “no es bien que los hombre honrados sean verdugos de los otros hombres, no yéndoles nada en ello” (Quijote, I, XXII). Más de una vez, ante las vanas simetrías del estilo español, he sospechado que diferimos insalvablemente de España, esas dos líneas del Quijote han bastado para convencerme de error; son como el símbolo tranquilo y secreto de nuestra afinidad. Profundamente lo confirma una noche de la literatura argentina: esa desesperada noche en la que un sargento de la policía rural gritó que no iba a consentir el delito de que se matara a un valiente y se puso a pelear contra sus soldados, junto al desertor Martín Fierro.

El mundo, para el europeo, es un cosmos en el que cada cual íntimamente corresponde a la función que ejerce; para el argentino, es un caos. El europeo y el americano del Norte juzgan que ha de ser bueno un libro que ha merecido un premio cualquiera, el argentino admite la posibilidad de que no sea malo, a pesar del premio. En general, el argentino descree de las circunstancias. Puede ignorar la fábula de que la humanidad siempre incluye treinta y seis hombres justos – los “Lamed Wufniks”- que no se conocen entre ellos pero que secretamente sostienen el universo; si la oye, no le extrañará que esos beneméritos sean oscuros y anónimos…Su héroe popular es el hombre solo que pelea con la partida, ya en acto (Fierro, Moreira, Hormiga Negra), ya en potencia o en el pasado (Segundos Sombra). Otras literaturas no registran hechos análogos. Consideremos, por ejemplo dos grande escritores europeos: Kipling y Franz Kafka. Nada, a primera vista, hay entre los dos en común, pero el tema del uno es la vindicación del orden, de un orden (la carretera de Kim, el puente en The Bridge Builders, la muralla romana en Puck of Pook´s Hill); el del otro, la insoportable y trágica soledad de quien carece de un lugar, siquiera humildísimo, en el orden del universo.

Se dirá que los rasgos que he señalado son meramente negativos o anárquicos, se añadirá que no son capaces de explicación política. Me atrevo a sugerir lo contrario. El más urgente de los problemas de nuestra época (ya denunciado con profética lucidez por el casi olvidado Spencer) es la gradual intromisión del Estado en los actos del individuo; en la lucha con ese mal, cuyos nombres son el comunismo y el nazismo, el individualismo argentino, acaso inútil o perjudicial hasta ahora, encontrará justificación y deberes.

Sin esperanza y con nostalgia, pienso en la abstracta posibilidad de un partido que tuviera alguna afinidad con los argentinos, un partido que nos prometiera (digamos) un severo mínimo de gobierno.

El nacionalismo quiere embelesarnos con la visión de un Estado infinitamente molesto; esa utopía, una vez lograda en la tierra, tendría la virtud providencial de hacer que todos anhelaran, y finalmente construyeran, su antítesis.



Buenos Aires, 1946

Jorge Luis Borges


(1) El Estado es impersonal; el argentino solo concibe una relación personal. Por eso, para él, robar dineros públicos no es un crimen. Compruebo un hecho; no lo justifico o excuso.


sábado, enero 29, 2011

Why Darwin Would Have Loved Botox

I don’t mean that he would have been first in line at the doctor’s office to get a needle jabbed into his famously furrowed brow. I mean that Darwin would have loved to use Botox as a scientific tool--to eavesdrop on the intimate conversation between the face and brain.



For much of his life, Darwin was ob­sessed with faces. On a visit to the London Zoo, he gave mirrors to a pair of orangutans and watched them grimace and pucker their lips as they stared at their reflections. He passed many an afternoon gazing intently at photographs of crying babies and laughing women. He showed his friends pictures of a man whose facial muscles were distorted in various ways by electric shocks and quizzed them about what emotion the man seemed to be feeling. To find out if all humans expressed emotions in the same way, he wrote up a list of 16 questions, which he sent to dozens of acquaintances around the world. His list of questions began:

1. Is astonishment expressed by the eyes and mouth being opened wide, and by the eyebrows being raised?

2. Does shame excite a blush when the colour of the skin allows it to be visible? and especially how low down the body does the blush extend?

3. When a man is indignant or defiant does he frown, hold his body and head erect, square his shoulders and clench his fists?

Darwin took the answers he got from his correspondents--from such places as Borneo, Calcutta, and New Zealand--and combined them with the rest of his notes on faces to publish a book in 1872 entitled The Expression of the Emotions in Man and Animals. Most scientists in Darwin’s time considered the face a mystery, its expressions having been set at the time of Creation. But Darwin argued that the look of happiness or grief on a person’s face was the product of evolution, just as our hands evolved from fish fins.



As evidence, Darwin pointed to the results of his poll. People the world over made faces using the same basic patterns of muscle contraction, starting from infancy. In his book Darwin printed pictures of people getting electric shocks, which were taken by the French physician Guillaume-Benjamin-Amand Duchenne. Simply by running current through different parts of a person’s face, Duchenne could produce expressions of happiness, fear, anger, and disgust. Expressions were reflexes, Darwin argued, instinctive patterns etched in our faces and brains.

(...)

Discover, November 2008
Copyright 2008 Carl Zimmer

martes, diciembre 14, 2010

Al paso

El mundo es una mentira
que se sostiene
con la complicidad y el trabajo
de una numerosa minoría


jueves, diciembre 02, 2010

Termodinámica de las mesas

Hay nueve mesas en la estación de servicio que provee wifi. El televisor siempre está sintonizado en un canal que pasa música risible o de mierda, como Arjona o Enrique Iglesias. Una tortura que se renueva cada 4 ó 5 minutos.

La conexión es muy buena, aunque cada cierto tiempo se reinicia, y de vez en cuando un perro callejero se tira dormir debajo de una de las mesas desocupadas.

Elegí la mesa debajo del televisor porque quedo de espaldas a la pared para ensayar algo de privacidad y alejado del ventanal que recibe de lleno el sol de la tarde. Me siento de cara al sol para que no refleje tanta luminosidad en la pantalla, pero aún así es casi imposible ver cualquier página o correo electrónico porque todas las luces fluorescentes están encendidas. Se podría decir que te sentás en ese lugar y quedás encandilado, aunque no por su higiene: lo único que no brilla es el piso y las mesas.

Cada tanto se nubla y la visión de la pantalla mejora enormemente. Pero son nubes esporádicas que parecen emular a los clientes de la estación de servicio, que van y vienen con consumos bastante breves. En un determinado momento, sólo una mesa queda ocupada. Se nubla, sale el sol. Se ve, no se ve.

Hay nueve mesas y sólo una está ocupada. Una pareja entra, pide sendos cafés y, por la ley del pelotudo consuetudinario, decide sentarse a ventilar sus intrascendentes problemas personales en notoria voz alta en la mesa pegada a la bolsa de residuos. También la más cercana a la única que estaba ocupada hasta ese momento. Es decir, la mía. Y el pelotudo comienza a contar su triste semana, en un tono alto y monótono que inevitablemente termina generando fastidio.

¿Qué impulsa a las personas a amontonarse? ¿Qué las impulsa a persistir en su condición de pelotudos en desmedro de la paz de los demás?

¿De dónde proviene la energía que hace posible la asombrosa ley termodinámica que lleva a que un sistema busque el equilibrio multiplicando pelotudos con celosa proporcionalidad?

miércoles, diciembre 01, 2010

Fragmento al paso

Disfruto detenerme cuando me lo digas, con gestos o palabras, pues es también tu voluntad la que me escolta en esta singular danza de nuestros deseos.
Gozo demorarme mirándote agitada y reluciente, recortada por mis manos y mi mente, como quién mira las olas antes de zambullirse a que te eleven y te acunen.

Detenerme a ver el mutuo asombro mientras se acumula el deseo de sentir tu boca y tu lengua juguetona sobre mi. Y te ayudo con mi camisa como una excusa, para prologar el encuentro y no devorarte de un bocado, aunque el fuego que agitas en mis entrañas así lo pida a gritos.

Más aún, me demoro o me detengo, como sea tu antojo, para que las incontables sensaciones no se superpongan. Quiero sentirlas una a una, como quiero sentir cada centímetro de tu piel, porque has sabido decir sin palabras lo que ambos deseamos.

Y mientras nos detenemos, o nos demoramos, o recomenzamos, mis dedos repasan tus curvas, tus redondeces, el territorio conocido donde no plantaré aún bandera, y mi boca se hace agua mientras mi mirada recorre el tembloroso bamboleo de tus pezones hipnóticos que aún no he saboreado. Y tus manos también me cargan de estática y cosquilleos, y tu lengua promueve una opresiva presión latiendo por debajo de mi vientre

Quizás la duda no sea más que un freno al ritmo, no al goce. Quizás la duda sea la jactancia del deseo. Yo siento que tu titubeo y tus estremecimientos, tus nervios, son lo más natural de tu perturbadora feminidad y allí encontrarás cómo tu ser te dicte continuar.

viernes, noviembre 26, 2010

olas

las olas

se abalanzan en tropel

sobre la mansa orilla,

provocando a su paso

un estrepitoso

tumulto

de

espuma



miércoles, noviembre 10, 2010

El pelotudo del semáforo

Contrario a lo que muchos creen, el recurrente pelotudo del semáforo no es el que está tan entretenido escarbándose mocos como si fuera un plataforma petrolera que no presta atención al cambio a verde. El pelotudo es el que está en tercera o cuarta fila y toca bocina.

Este pelotudo es el único en el mundo que tiene la viveza para ver que el semáforo cambió. Es el único que está esperando para avanzar. Es el pelotudo que en cuanto el semáforo se pone en rojo se agazapa esperando el momento de tocar la bocina apenas torne a verde.

No está apurado. Es sólo que.... disfruta horrores de ser un pelotudo. Si pudiéramos seguirlo durante varias bocacalles, si valiera la pena, veríamos que el pelotudo tiene por costumbre tocar la bocina cuando se pone verde el semáforo aunque nadie se demore en meter primera.

Este pelotudo claramente ignora que, si una estridente señal fuera necesaria, hace rato que los semáforos no tendrían luces sino sonido.

Pero entonces, este pelotudo por vocación haría señas de luces tan pronto sonara la chicharra.



sábado, octubre 30, 2010

Halloween


El mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.

El libro de los abrazos, Eduardo Galeano (2000)

domingo, octubre 24, 2010

déjà vu

Los déjà vu son agujeros de gusano que van de un momento a otro de tu vida, hacia el futuro, hacia el pasado, hacia un hecho posible o algo que pudo ser.

Si pudiéramos retener con frescura ese momento de plenitud sensorial casi extática quizás conoceríamos más de nosotros mismos, de quiénes fuimos, quienes podemos ser, quienes podríamos haber sido.

Los déjà vu son también desacuerdos mentales. Como el ojo y la mano en una mala caligrafía. Como el cerebro y la lengua en un acto fallido. Las memorias bajan en desorden por el sistema límbico y se entrelazan en la conciencia con indefinición temporal y claridad conceptual. Fomentan el deseo del conocimiento, como la perplejidad o la curiosidad. Invitan al caracoleo analítico que desenfunda revelaciones.

sábado, octubre 16, 2010

if you are not here

I saw mountains and valleys,
I saw people and airplanes
I saw whole nights
In transition.

I saw tales of others,
I saw strangers
that would not cease being
What they are.

If you are not here,
plants will still grow,
And if you are elsewhere,
Time will not stop.

I saw the world and I saw seas
I saw clouds and ponds
That would not change.

At the bottom of what they are,
I saw what I had to see,
But I left you,
Waiting for something,
that I was going to say to you.

If you are not here,
plants will still grow,
And if you are elsewhere,
Time will not stop.

I ignored that reality transforms itself
even if I am not there,
I decided to leave and you forgot,
there was still something
that I was going to say to you.

miércoles, octubre 13, 2010

tal vez

Quizás la duda sea

la jactancia del deseo

martes, octubre 12, 2010

laissez-faire



"Cuando vean que para producir necesitan obtener la aprobación de quienes no producen nada; cuando vean que el dinero fluye a quienes comercian no en bienes sino en favores; cuando vean que los hombres se hacen más ricos a través de la estafa que del trabajo, y sus leyes no lo protegen de ellos, pero los protegen a ellos de ustedes; cuando vean que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en un sacrificio personal; sabrán que su sociedad está condenada"


Ayn Rand

sábado, octubre 09, 2010

Ella

Ella sueña.

Ella no trae la espada.

Ella ni siquiera se imagina hasta que punto podrá volver a sembrar la discordia.

Ella no se prueba, ni por milagros, ni por una retribución, o una promesa, y todavía menos por la escritura.

Ella es ella misma en todo instante su propio milagro, su retribución, su prueba.

Ella se vive, se abstiene de las fórmulas.

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Dulce estratagema

Oración que la llovizna persigue

en la médula del amanecer.

Malgastan sus votos los párvulos de ruegos.

¿Cómo cultivan esos géneros campantes?

¿Cómo fulguran sus cucos somnolientos?

Si agasajan embrollos de astucias,

neutrales, musculosos y sutiles.

condensar sin retablos la desidia

no valdrá la pena.

Cuelgan la ruptura en la congoja y se alejan

insolentes, en carruajes retumbantes

de macumbas y alcanfor.

Pasan sospechando avivar sus pesadillas

Y surcan los colmillos del diván

provistos de fantasía en cajitas relucientes.

No se sacian con ojeras la desdicha

y en el cruce de los truenos bamboleantes

Restan cuando van sobrando,

en su dulce estratagema

para imberbes que cargan cruces de flaquezas

entusiastas del ocaso ineludible.

Hoy se enrolan en visiones pendencieras

como fogatas de niebla que abrasan

en el sendero todo lo que asome.

La clemencia predican con saña


por dos copas y un triunfo falsario

para cantar nefandos menos diez.

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viernes, octubre 08, 2010

Preludio matutino II

Sueña el ojo de Picasso
la urna griega de tu danza
sobre el eje de tus pasos
la esfera celeste avanza

amanece un cielo blanco
me desplomo en picada
sobre los sutiles flancos
de tu espalda despiadada

Con la tinta del deseo
dibujas la luz más pura
mi sombra sigue el meneo
sideral de tu cintura

Bajo el mando de tu aliento
se parte el séptimo sello
beben mis labios sedientos
el tatuaje de tu cuello.













sábado, febrero 20, 2010

HiQ



El mercurio cae y

los gansos afloran ya

con sus quejidos.

domingo, abril 26, 2009

la mentalidad clip

El fragmento. Retazos de conversaciones, retazos de impresiones, algo escuchado, algo leído al pasar, mientras todo el tiempo se está haciendo algo más. El corolario de la Era de la información parece ser una sofocante constelación de impresiones esporádicas y escasas certezas.

jueves, diciembre 04, 2008

Sin rencor



Lágrimas de los ojos, los infortunios de los infortunados,
Infortunios sin interés y lágrimas sin color.
Él no pide nada, no es insensible,
Está triste en prisión y triste si está libre.


Hace un tiempo muy triste, hace una noche negra
Sin lugar para un ciego. Los fuertes
Están sentados, los débiles tienen el poder
Y el rey está de pie y la reina sentada.


Sonrisas y suspiros, injurias que se pudren
En bocas de mudos y ojos de cobardes.
No toquéis nada: ¡esto quema, esto arde!
Vuestras manos están hechas
Para vuestros bolsillos y para vuestras frentes.


Una sombra...
Todo el infortunio del mundo
Y encima mi amor
Como un animal desnudo.

Paul Éluard

De "Morir de ne pas mourir", 1924.