martes, octubre 12, 2010

laissez-faire



"Cuando vean que para producir necesitan obtener la aprobación de quienes no producen nada; cuando vean que el dinero fluye a quienes comercian no en bienes sino en favores; cuando vean que los hombres se hacen más ricos a través de la estafa que del trabajo, y sus leyes no lo protegen de ellos, pero los protegen a ellos de ustedes; cuando vean que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en un sacrificio personal; sabrán que su sociedad está condenada"


Ayn Rand

sábado, octubre 09, 2010

Ella

Ella sueña.

Ella no trae la espada.

Ella ni siquiera se imagina hasta que punto podrá volver a sembrar la discordia.

Ella no se prueba, ni por milagros, ni por una retribución, o una promesa, y todavía menos por la escritura.

Ella es ella misma en todo instante su propio milagro, su retribución, su prueba.

Ella se vive, se abstiene de las fórmulas.

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Dulce estratagema

Oración que la llovizna persigue

en la médula del amanecer.

Malgastan sus votos los párvulos de ruegos.

¿Cómo cultivan esos géneros campantes?

¿Cómo fulguran sus cucos somnolientos?

Si agasajan embrollos de astucias,

neutrales, musculosos y sutiles.

condensar sin retablos la desidia

no valdrá la pena.

Cuelgan la ruptura en la congoja y se alejan

insolentes, en carruajes retumbantes

de macumbas y alcanfor.

Pasan sospechando avivar sus pesadillas

Y surcan los colmillos del diván

provistos de fantasía en cajitas relucientes.

No se sacian con ojeras la desdicha

y en el cruce de los truenos bamboleantes

Restan cuando van sobrando,

en su dulce estratagema

para imberbes que cargan cruces de flaquezas

entusiastas del ocaso ineludible.

Hoy se enrolan en visiones pendencieras

como fogatas de niebla que abrasan

en el sendero todo lo que asome.

La clemencia predican con saña


por dos copas y un triunfo falsario

para cantar nefandos menos diez.

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viernes, octubre 08, 2010

Preludio matutino II

Sueña el ojo de Picasso
la urna griega de tu danza
sobre el eje de tus pasos
la esfera celeste avanza

amanece un cielo blanco
me desplomo en picada
sobre los sutiles flancos
de tu espalda despiadada

Con la tinta del deseo
dibujas la luz más pura
mi sombra sigue el meneo
sideral de tu cintura

Bajo el mando de tu aliento
se parte el séptimo sello
beben mis labios sedientos
el tatuaje de tu cuello.













sábado, febrero 20, 2010

HiQ



El mercurio cae y

los gansos afloran ya

con sus quejidos.

domingo, abril 26, 2009

la mentalidad clip

El fragmento. Retazos de conversaciones, retazos de impresiones, algo escuchado, algo leído al pasar, mientras todo el tiempo se está haciendo algo más. El corolario de la Era de la información parece ser una sofocante constelación de impresiones esporádicas y escasas certezas.

jueves, diciembre 04, 2008

Sin rencor



Lágrimas de los ojos, los infortunios de los infortunados,
Infortunios sin interés y lágrimas sin color.
Él no pide nada, no es insensible,
Está triste en prisión y triste si está libre.


Hace un tiempo muy triste, hace una noche negra
Sin lugar para un ciego. Los fuertes
Están sentados, los débiles tienen el poder
Y el rey está de pie y la reina sentada.


Sonrisas y suspiros, injurias que se pudren
En bocas de mudos y ojos de cobardes.
No toquéis nada: ¡esto quema, esto arde!
Vuestras manos están hechas
Para vuestros bolsillos y para vuestras frentes.


Una sombra...
Todo el infortunio del mundo
Y encima mi amor
Como un animal desnudo.

Paul Éluard

De "Morir de ne pas mourir", 1924.

miércoles, octubre 15, 2008

Ex libris

Veinticinco millones de japoneses ya leen en sus celulares.

¨Koizora´ (literalmente, cielo de amor) es el último éxito en las pantallas de sus móviles. Koizora es una historia romántica escrita por una joven nipona cuyo nombre real se mantiene en el anonimato, puesto que ha elegido llamarse igual que la protagonista del libro celular: Mika. La novela ha sido incluso llevada al cine.

Asimismo, las novelas descargadas en el teléfono saltan al papel en Japón. No se trata de un fenómeno nuevo: Mahou no iRando, un servicio web que nació con la idea pionera de crear un software para colgar en la Red novelas en construcción a través del teléfono celular, ha ganado mercado rápidamente gracias a que el 75% de los usuarios de celular en Japón (hay más de 100 millones) navegan por la Internet y acceden a innumerables servicios (no sólo el video o el SMS, sino también cursos de idiomas extranjeros, comercio en línea y hasta advertencias sobre terremotos).

Hoy, la revolución digital de las keitai shosetsu (literalmente, novelas celulares) es monumental. La mayoría de ellas son melodramas, con un estilo trillado de frases cortas, pincelado con íconos que expresan estados de ánimo y con tramas y personajes que la crítica tacha de exiguos y chatos.

Ni lerdas ni perezosas, las principales editoriales tradicionales niponas -Tohan, Kodansha y Shogakukan- han alentado a los escritores cibernéticos a que adapten sus éxitos al papel. El resultado ha sido que decenas de best cybersellers pueblan las estanterías de las librerías tradicionales. Y aquí está la paradoja que derrumba lo que se ha venido diciendo desde la Feria del Libro en Frankfurt: la literatura celular ha reanimado a la agonizante industria del papel.

Para quienes gustan de la tendencia a expresar todo en clave estadística, las cifras hablan por sí solas: las editoriales en línea crecen pero las tradicionales no se hunden. Remontan vuelo. Según datos de la Digital Content Association of Japan, la venta de libros celulares generó ganancias por 6.900 millones de yenes (44,5 millones de euros) en 2006, y 9.400 millones de yenes (60,7 millones euros) en 2007. Como dato más reciente en septiembre el diario francés Le Monde publicaba que desde abril de 2007 hasta marzo de 2008, la descarga de este tipo de obras ha supuesto 28.500 millones de yenes (184,2 millones de euros).

De todos modos, parece que por ahora la esperanzada mirada de Isaac Azimov prevalece.

lunes, octubre 13, 2008

Después de Internet


Hace ya siete años que el lingüista italiano Raffaele Simone afirmó que Internet es "el principal enemigo del libro y de la lectura, a pesar de su apariencia de estar hecho para leer y escribir".


Simone, que en aquella oportunidad dio una conferencia en Madrid, dijo que en los últimos veinte años del siglo XX se dio una zancadilla a igual cantidad de siglos de historia del conocimiento, lo que ha supuesto un retroceso evolutivo que –entre otros fenómenos- sustituye la lectura por la simple mirada.


Simeone, profesor de Lingüística en la Universidad de Roma Tres, y autor de La Tercera Fase, formas de saber que estamos perdiendo, sostuvo que el siglo XXI marca el inicio de una tercera fase en la historia del conocimiento, que estará dominada por la cultura audiovisual.


El lingüista dedicó su ponencia a exponer los cuatro cambios que han traído "la disolución de un paradigma de cultura, de información y de educación". De acuerdo a Simone, ha cambiado la jerarquía de los sentidos (ahora la visión natural prevalece sobre la alfabética), ha aumentado el valor de la imagen (y con ella la supremacía de lo menos estructurado sobre lo más estructurado), ha cambiado la naturaleza de la escritura y la tipología de los textos, (que son ilimitadamente modificables) y, por último, ha dado lugar a una nueva forma de elaborar la información que el lingüista denominó como "no proposicional".


Esta nueva forma de crear información, según el pensador italiano, carece de los rasgos tradicionales de naturaleza analítica, estructurada, contextualizada y referencial que se desarrolló de Sumeria hasta el boom de la Internet, para convertirse en "una masa indiferenciada donde todo está en todo". que desprecia el análisis y la experiencia, para reemplazarlos por un enfoque simultáneo, inmediato y superficial.


Desde una posición firme y probablemente controversial, convencido del carácter disolutivo desde el punto de vista social de la ´nueva mirada¨, Simeone enumeró tres categorías que según el filósofo George Steiner rigen la concepción clásica de la lectura: silencio, soledad y memoria cultural, a las que sumó una nueva: la lentitud. También coincidió con el autor de ¨Después de Babel ¨ en la idea de que en el actual siglo nuestras maneras de leer son vagas e irreverentes. Y por ende, nuestra visión del mundo sería -en el mejor de los casos- casi insolente.


La tesis final de Simone fue que el acceso al conocimiento a través de la Red mundial es "la más formidable barrera que nunca se ha presentado al contacto del individuo con la realidad".

viernes, octubre 03, 2008

Apócrifos

La tuerta

Oh, como te amaría si fueses tuerta
y con un ojo de cristal
abismándome en tu desigual
mirada de viva y de muerta.

Sobre mi mejilla derecha,
tu blanda mirada natural,
y sobre la izquierda la flecha
de tu mirada mineral.

Tu ojo duro sería inflexible
para mi desfallecimiento
pero el otro, tierno y sensible,
me consolaría al momento.

Y cuando pidiera tu mano,
como un burgués novio correcto,
te regalaría un perfecto
ojo de auténtico Murano.

Y en cada estación te pondría
un ojo de distinto color,
y así siempre nueva sería
tu mirada de amor.

Oh, amada, quítate un ojo
si conmigo te quieres casar
que yo te prometo ser cojo
para equilibrar.



Conrado Nalé Roxlo

viernes, junio 06, 2008

Crímenes imperceptibles


Hay una elemento en la prosa de Guillermo Martinez que provoca desgano en los lectores inquietos. La escritura del nuevo astro Editorial Planeta seduce menos que las tramas. Hay quienes abandonan la novela porque no les gustan los relatos en primera persona. Otros, descreen de las comparaciones que el autor desliza de cuando en cuando, a modo de pincelada reflexiva que ubique en el plano meramente estético un elemento generalmente superfluo del relato:

Quince días después me encontraba volando sobre el Atlántico en ese estado de incredulidad que desde siempre se apodera de mí ante cada viaje: como en un salto sin red, me parece mucho más probable, e incluso más económico como hipótesis – la navaja de Ockham-, hubiera dicho Seldom –, que un accidente de último momento me devuelva a mi situación anterior, o al fondo del mar, antes de que todo un país y la inmensa maquinaria que supone empezar una nueva vida comparezca finalmente como una mano tendida allí abajo.

A simple vista puede observarse una oración de 90 palabras, con puntuación de pizarrón pero un tanto extensa y agotadora para el lector argentino medio, a quien está dirigida esta literatura. Es curioso que en esta elección de escritura cercana a una traducción del alemán al español evoque a su tocayo de Ockam (u Occam), dado que con el citado párrafo Martínez pareciera proceder en el sentido opuesto al aporte del monje franciscano alemán, cuando separó las sombras de la luz del conocimiento científico y postuló en el s. XIV que Entia non sunt multiplicanda sine necesitate (no han de multiplicarse los entes sin necesidad, -o lo bueno si breve dos veces bueno-).

Dicho, esto, podemos señalar que, aunque la voz del narrador sea presentada como la de un científico, su estilo lo desdice.

Y sin embargo, con toda puntualidad, a las nueve de la mañana del día siguiente, el avión horadó tranquilamente la línea de brumas y las verdes colinas de Inglaterra aparecieron con verosimilitud indudable, bajo una luz que de pronto se había atenuado, o debería decir, quizá, degradado, porque esa fue la impresión que tuve: que la luz adquiría ahora, a medida que bajábamos, una cualidad precaria, como si se debilitara y languideciera al traspasar un filtro enrarecido.

Una vez más, el exceso: un lector del siglo XXI ya sabe que se tarda menos de un día en cruzar el océano Atlántico en avión. Y cabe suponer que ese detenimiento en la calidad óptica de las tierras británicas supondrá parte del problema de desentrañar los móviles de los crímenes imperceptibles a que se alude en la tapa.

Otros lectores han encontrado cansino el estilo en primera persona, agobiante y exageradamente maduro en Acerca de Roderer, sutilmente desubicado en el contexto de una enmarañada trama delictiva inglesa, un tour de force centrípeto que expulsa a los espíritus poco incrédulos del eje protagónico del narrador.

En sintética suma, Martinez ha transcurrido la trayectoria de Planeta con vientos comerciales favorables. El tiempo dirá si no se trata de un simple cometa errabundo.
Avispado de este descascaramiento narrativo, Alex de la Iglesia supo dejar prontamente atrás la novela al elaborar The Oxford Murders (Los crímenes de Oxford), con lo cual consigue felizmente la poco frecuente meta de que el lenguaje cinematográfico, aún cayendo en historias amorosas clichè, supere ampliamente la tensión del libro, al tiempo que nos regala las tetas magníficas de Leonor Watling.

domingo, mayo 25, 2008

Onetti






Tenía un vestido verde, apenas descotado; sacó de entre los pechos la pesada cruz y la estuvo balanceando. Sonreía saboreando mi presunta sorpresa, tan anunciada, al apreciar los muebles, las cortinas tenues que nos separaban de la noche. Puse cara de asombro, éxtasis, y di algunos pasos para prolongar mi admiración, que yo sabía impuesta. Magda volvió a reírse y dijo: ¨Permiso¨; salió por una puerta también blanca que supuse, acertando, era la del cuarto de baño. Y quedé solo, contemplando cosas que me hicieron pensar en las decadencias de las grandes civilizaciones, invadidas por los bárbaros. Los muebles, sillas, sofá, biblioteca, eran hermosos, magníficas maderas sin pintura ni barniz, retorcidas o enderezadas para dar comodidad y belleza. Ahí estaban, probablemente casi sin uso, agredidos por colorinches de almohadones. Estantes de biblioteca, que nunca albergarían libros, soportaban la insolencia de muñequitos que imitaban la estupidez de las historietas norteamericanas. Y la injuria de los retratos de familia: niños dentudos y escrofulosos, erguidas señoras gordas; fotos recortadas de revistas mostrando caras de los cómicos y cómicas que componen la triste fauna de los astros de la radio o la televisión. Vi el abrigo sobre un sillón, incongruente por supuesta baratura, tan piel de perro que invitaba a rascarlo acariciando, a hacerle fiestas. Pensé con maldad que, continuar usándolo, no era otra cosa que un anzuelo sutil para que llegara un sustituto valioso, armiño, visón, chinchilla o lo que estuviera soñando la ambición de Magda.

Aquel sillón era incongruente. Destacaba en el mobiliario severo, escandinavo, religioso, de la habitación. Mostraba lastimaduras en el cuero y sus patas habían sido atacadas por mordeduras, arañazos, de cachorro o gato.

Ahora ella estaba a mi lado, y se oía agonizar el ruido del agua en el cuarto de baño. Es posible que la memoria, siempre irrespetuosa del tiempo, me confunda y haya sido entonces cuando creí olerla por debajo del olor de su perfume.

miércoles, mayo 21, 2008

Clarice

Notas sobre el arte de escribir

Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba.

¿El proceso de escribir es difícil? Es como llamar difícil al modo extremadamente prolijo y natural con que es hecha una flor.

No puedo escribir mientras estoy ansiosa, porque hago todo lo posible para que las horas pasen. Escribir es prolongar el tiempo, dividirlo en partículas de segundos, dando a cada una de ellas una vida insustituible.

Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la entrelínea, muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar afuera la palabra.


Clarice Lispector

miércoles, mayo 07, 2008

Oliverio


Hay días en que yo no soy más que una patada, únicamente una patada. ¿Pasa una motocicleta? ¡Gol!... en la ventana de un quinto piso. ¿Se detiene una calva?... Allá va por el aire hasta ensartarse en algún pararrayos. ¿Un automóvil frena al llegar a una esquina? Instalado de una sola patada en alguna buhardilla.

¡Al traste con los frascos de las farmacias, con los artefactos de luz eléctrica, con los números de las puertas de calle!

Cuando comienzo a dar patadas, es inútil que quiera contenerme. Necesito derrumbar las cornisas, los mingitorios, los tranvías. Necesito entrar —¡a patadas!— en los escaparates y sacar —¡a patadas!— todos los maniquíes a la calle. No logro tranquilizarme, estar contento, hasta que, no destruyo las obras de salubridad, los edificios públicos. Nada me satisface tanto como hacer estallar, de una patada, los gasómetros y los arcos voltaicos. Preferiría morir antes que renunciar a que los faroles describan una trayectoria de cohete y caigan, patas arriba, entre los brazos de los árboles.

A patadas con el cuerpo de bomberos, con las flores artificiales, con el bicarbonato. A patadas con los depósitos de agua, con las mujeres preñadas, con los tubos de ensayo.

Familias disueltas de una sola patada; cooperativas de consumo, fábricas de calzado; gente que no ha podido asegurarse, que ni siquiera tuvo tiempo de cambiarle el agua a las aceitunas... a los pececillos de color...

Oliverio Girondo

jueves, mayo 01, 2008

Crisis

La patria

Esta tierra sobre los ojos,
este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles,
esta noche continua, esta distancia.
Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba,
pobre sombra de país, lleno de vientos,
de monumentos y espamentos,
de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,
escupido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,
repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando
de babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.
Pobres negros.
Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,
dónde el que come los asados y te tira los huesos.
Malandras, cajetillas, señores y cafishos,
diputados, tilingas de apellido compuesto,
gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,
centroforwards, livianos, Fangio solo, tenientes
primeros, coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos,
bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,
secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco,
contraflor al resto. Y qué carajo,
si la casita era su sueño, si lo mataron en
pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva.
Liquidación forzosa, se remata hasta lo último.
Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,
te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña
envuelto en la bandera que nos legó Belgrano,
mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate
con su verde consuelo, lotería del pobre,
y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursos
para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.
Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos,
pobres blancos que viven un carnaval de negros,
qué quiniela, hermanito, en Boedo, en la Boca,
en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera,
en los ranchos que paran la mugre de la pampa,
en las casas blanqueadas del silencio del norte,
en las chapas de zinc donde el frío se frota,
en la Plaza de Mayo donde ronda la muerte trajeada de Mentira.
Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking,
vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga,
tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas,
tango, coraje, puños, viveza y elegancia.
Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado
en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.
Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo
saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,
no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.
La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,
ser argentino es estar triste,
ser argentino es estar lejos.
Y no decir: mañana,
porque ya basta con ser flojo ahora.
Tapándome la cara
(el poncho te lo dejo, folklorista infeliz)
me acuerdo de una estrella en pleno campo,
me acuerdo de un amanecer de puna,
de Tilcara de tarde, de Paraná fragante,
de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos
quemando un horizonte de bañados.
Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles
cubiertas de carteles peronistas, te quiero
sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho,
nada más que de lejos y amargado y de noche.

Julio Cortázar

miércoles, abril 16, 2008

ensayo

Oración que la llovizna persigue
en la médula del amanecer.


Malgastan sus votos los párvulos de ruegos.



¿Cómo cultivan esos géneros campantes?
¿Cómo fulguran sus cucos somnolientos?



Si agasajan embrollos de astucias,
neutrales, musculosos y sutiles.
condensar sin retablos la desidia
no valdrá la pena.



Cuelgan la ruptura en la congoja y se alejan
insolentes, en carruajes retumbantes
de macumbas y alcanfor.





Pasan sospechando avivar sus pesadillas
y surcan los colmillos del diván
provistos de fantasía en cajitas relucientes.



No se sacian con ojeras la desdicha
y en el cruce de los truenos bamboleantes
restan cuando van sobrando,
en su dulce estratagema,
para imberbes que cargan cruces de flaquezas
entusiastas del ocaso ineludible.


Hoy se enrolan en visiones pendencieras
como fogatas de niebla que abrasan
en el sendero todo lo que asome.



La clemencia predican con saña
por dos copas y un triunfo falsario
para cantar nefandos menos diez.

sábado, abril 05, 2008

Argumentum ornithologicum

Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido su número? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos pájaros. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible, ergo, Dios existe.

Jorge Luis Borges

lunes, marzo 24, 2008

Nunca más

Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más 'terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el período que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que Únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana.
Únicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MÁS en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado.

Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP)



Regresos

Así que has vuelto
Como si hubiera pasado nada
Como si el campo de concentración, no.
Como si hace 23 años
que no escucho tu voz ni te veo.
Han vuelto el oso verde, tu
sobretodo larguísimo y yo
padre de entonces.
Hemos vuelto a tu hijar incesante
en estos hierros que nunca terminan.
¿Ya nunca cesarán?
Ya nunca cesarás de cesar.
Vuelves y vuelves
y te tengo que explicar que estás muerto.

Juan Gelman

domingo, marzo 23, 2008

Máquina del tiempo

Lo pergeñó Herbert George Wells.

Escribir una carta es enviar un mensaje al futuro. Salir al encuentro de alguien que aún no está allí. Pero entonces, volar en avión es ir al encuentro de una pista, de una ciudad, de gente, de unas voces y música que aún no están allí.

Tras asimilar estas sospechas, exige un gran acto de fe creer que cuando regrese a casa esta noche beberé esa cerveza helada que aún no está en la heladera, que aún no empañó su cristal ámbar.

El correo postal y la sed anhelante serían así máquinas del tiempo.

Vivir el presente es una ficción, un puente que permite salvar el abismo vertiginoso del tiempo, la succión fulminante de la luz huyendo desenfrenada desde y hacia la oscuridad, desde y hacia la ausencia que tapa a los poetas, desde y hacia la polisemia Rorschach, desde y hacia el solipsismo de los gatos astutos y las calles huérfanas donde mueren los domingos, donde bostezan las baldosas, inútiles zancos que llevan a ninguna parte.

sábado, marzo 22, 2008

Pizarnik

En esta noche, en este mundo


las palabras del sueño de la infancia de la muerta
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la re-surrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe


no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve

¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible